Para el sábado pasado mi gran amigo Fede Díaz me invitó a elegir un tema y dar una clase para los alumnos de la materia algoritmos y programación 1 en la UNDAV.

Partiendo de la clásica analogía entre la construcción de viviendas y la construcción de software, un estudiante de arquitectura pasa una gran parte de su carrera estudiando edificios y estructuras. Y lo mismo sucede con los escritores, cualquier escritor pasa casi tanto tiempo leyendo como escribiendo. Por lo general quien escribe mucho, también lee mucho para nutrirse de ideas, sensaciones, estilos, etc. Sin embargo un estudiante de carreras de software pasa por lo general más tiempo escribiendo código que leyendo (en mi caso es así es como lo recuerdo).

Así que eso nos propusimos: hacer una clase basada en leer código y descubrir qué nos estamos perdiendo por no leer piezas de código simples y elegantes. Para eso tomamos diferentes capítulos del libro 500 lines or less.

Qué aprendimos?

Qué nos aporta leer código?

La belleza de lo simple